sábado, 30 de noviembre de 2013
Porque madre es quien te cría...
Y es que me paro a pensar y me doy cuenta de que no se qué es una decepción, que no se porque confiar, ni para que confiar. Si confiar es lo fácil o lo difícil, si es lo bueno o lo mano, de valientes o de cobardes.
Pero sé que ella le puedo confiar mi vida, mi todo, que jamás me va a defraudar y que, como cada día, desde que nací, está ahí para todo.
Ya pocas personas me pueden decepcionar, por desgracia apenas confío en la gente, no me cuesta abrirme, soy extrovertida. Sin embargo, puedo asegurar que confiar en alguien en un momento como este es difícil, menos mal que la tengo, menos mal que está cuando todo el mundo te da la espalda, cuando llegan esos cambios que asustan, que confía en ti al máximo y lo arriesga todo por un futuro incierto y sólo esa confianza es el mejor regalo que me han hecho nunca, demostrarme que cree en mi es muy grande, alguien que tiene tan poco y lo da todo por mi... Ella es lo mas grande que me ha pasado, la persona más noble que he conocido, daría lo que fuera por valer la mitad que ella y estoy segura de que todo esto se lo devolveré algún día, se lo tengo que devolver algún día, toda la confianza, cada sonrisa... Ha visto cada desilusión mía y me ha levantado, cada vez que alguien me ha dado la espalda ella estaba ahí. Lo que llegue a ser, será por ella, lo que logre, será gracias a su apoyo, todo se lo deberé a ella, a su tiempo y a su confianza. Se que sin ella estaría perdida, me ha dado todo, me ha dado su vida, tiene poco y sólo quiere tener más para poder ayudar, es la persona mas buena que he conocido. Es la mejor persona con la que me he cruzado, aunque ella no lo sepa, es así, todo el mundo lo sabe, su entorno lo tiene claro. Cuando haga falta daré la cara por ella y se que no estaré sola, pues mucha gente le debe mucho, no tanto como yo, pero mucho. A ella le puedo confiar mi vida, mi todo, que jamás me va a defraudar y que, como cada día, desde que nací, está ahí para todo.
Gracias por estar, gracias por tu tiempo, por confiar en mi ahora que nadie lo hace, gracias por desvivirte por mi. En definitiva, gracias por ser como eres, te debo lo que soy y lo que llegaré a ser. Mi mayor miedo es decepcionarte, espero hacerte sentir orgullosa.
jueves, 28 de noviembre de 2013
En estos tiempos que corren esas frases de consuelo tan típicas y banales, esas que se han dicho toda la vida: "Dios aprieta pero no ahoga", "Mañana será un nuevo día", "Vive el momento", "No te preocupes por el mañana"...
¿Pero de verdad somos capaces de vivir pensando en qué sera de nosotros? Y es que esta sociedad, esta cultura nos ha inculcado esa necesidad de controlar toda nuestra vida y nuestro entorno. No somos capaces de disfrutar de un día tranquilo si pensamos en cosas como "la carrera que estudio no tiene futuro" o "¿como pagaré la factura de la luz?" y es que, está claro que todos queremos una vida mejor, que mañana sea un buen día, pasamos toda nuestra vida soñando con algo mejor, con alguien mejor o simplemente con algo distinto, pero no nos damos cuenta de que tanto soñar no nos deja vivir o al menos disfrutar de lo vivido. Lo verdaderamente complejo de esto es donde está el límite, dónde debemos dejar de soñar y empezar a vivir, cuándo hay que dejar de preocuparse de un problema, pues no se sabe, la clave de la vida es conocer los límites, saber por qué preocuparse, por qué no cuando soñar y cuando vivir, dejar de desear que llegue el mañana pues así sólo logras no disfrutar de hoy, y puedo asegurar que hoy tienes algún motivo para sonreír, lo veas o no, está.
Quizás lo mejor sea no preocuparse por nada, así seguro que no te asustas de más, quizás la clave es dejar de soñar para no dejar de vivir. Pero, personalmente opto por no dejar de vivir para no dejar de soñar. Los problemas siempre van a estar, pero los sueños también. Ahora sólo queda una cuestión, ¿Para qué tanto esfuerzo? Como bien dijo Elbert Hubbard: "No se tome la vida demasiado enserio; nunca saldrá usted vivo de ella".
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