jueves, 19 de diciembre de 2013

Aceituneros


Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos?


No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.



Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.



Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.



Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién
amamantó los olivos?



Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.



No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.



Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.



¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!



Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?



Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.



Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.
                   
                                   Miguel Hernández.

Caminante no hay camino...




Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca persequí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse...

Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.


Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso...

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."

Golpe a golpe, verso a verso.


                                                                     Antonio Machado.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Rima XXI





¿Qué es poesía?, dices, mientras clavas 
en mi pupila tu pupila azul, 
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas? 
Poesía... eres tú.


                                                                   
 Gustavo Adolfo Bécquer.

No te rindas...

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.


                                               Mario Benedetti

viernes, 13 de diciembre de 2013

Coplas del amor viajero


Ya pasaste por mi casa,
a flor de ti la sonrisa...
Fuiste un ensueño de gasa;
fuiste una gasa en la brisa...

Te vi flotar en la bruma
que tu blancura aureola,
como un boceto de espuma
sobre un pedestal de ola.

Yo, que he buscado el lucero
que a Belén lleve el camino,
preso por lazos de acero
al potro de mi destino,

pensé: -En sus brazos, con Ella,
¡romperé, acero, tus lazos!
¿Para qué quiere una estrella
quien tiene al cielo en los brazos?

Y tan cerca llegué a verte
que te rozaba mi dedo...
Tuve miedo de quererte...
y ya es querer, tener miedo.

Ansiosos se han emboscado
en mis ojos, mis antojos,
y tú también me has besado
veinte veces con los ojos.

Y tu mano pasionaria,
aquella noche huyó en vano,
porque mi mano corsaria
fue gavilán de tu mano.

Y he sentido que temblaban
tus labios en el café,
cuando mis pies se angustiaban
acorralando tu pie...

Pero te vas, sin dejar
ni una huella en el camino...
Sombra azul que cruza el mar
la borra el azul marino...

No sé si me olvidarás
ni si es amor este miedo;
yo sólo sé que te vas,
yo sólo sé que me quedo.

Tal vez mañana, un mañana
remoto, traiga a tu lado,
con el sol, por tu ventana,
un rayo azul del pasado.

Releyendo viejas cosas
y evocando cosas idas,
entre amarillentas rosas
y epístolas desvaídas,

encontrarás al acaso
estas coplas del camino,
como en el fondo de un vaso
roto una mancha de vino.

Al oído de la nieta
tu voz de abuela hablará:
-Son los versos de un poeta
que no sé si existe ya...

Ella dirá: -¿Cómo era?-
¿Cruzará ignotos países
y cuál tú, sombra viajera,
tendrá los cabellos grises?

Yo, entre tanto, junto al mar,
esperaré tu venida
y en un eterno esperar
se me pasará la vida.

Vida traidora, por quien
todo este Sueño se muere,
si no te hice ningún bien,
¿por qué tu mano me hiere?

Mi voz querrá ensordecer
al propio mar con su llanto:
¿Por qué no la vuelvo a ver,
mi Dios, si la quiero tanto?

Y mi canción irá sola
hacia donde tú te pierdes...
donde ella pase, la ola
tendrá un dolor de aguas verdes...

No sé si me olvidarás
ni si es amor este miedo;
yo sólo sé que te vas,
yo sólo sé que me quedo.

Y que si te quise ayer,
hoy te siento más tirana
y si así crece el querer
¡cómo te querré mañana!


                    Andrés Eloy Blanco Meaño

jueves, 12 de diciembre de 2013

Verso acabado. Punto.


                                           Y sin querer no quise, no conseguí no hice: 

dejarlo todo a un lado. 


No puedo más, dijiste, algo aquí dentro insiste: 
soy un barco varado... varado...



Perdóname, no entiendo 
Eso que estás diciendo, dejemos todo claro. 
Cariño yo te quiero, pero por dentro muero. 



Mi estrella se ha apagado, 
Somos barcos varados, varados, 
Y ahí caí profundo al hielo en un segundo. 



No hay nada más que decir,
se queda conmigo esta nada. 
Vete tranquila sigue, busca otro mundo vive, 
Será mejor así, se queda conmigo y me calla. 



Última línea junta, verso acabado punto, 

Miremos a otro lado, por si al final despierta, 
Deja la puerta abierta, que se abre su agrado.



Y ahí quedo conmigo, un corazón dormido. 
Dejando de latir, intenta seguir y se apaga. 



Vete tranquila sigue, busca otro mundo vive. 
Será mejor así, se queda conmigo y me calla. 



Y ahí caí profundo al hielo en un segundo, 
No hay nada más que decir, 
Se queda conmigo esta nada. 



Vete tranquila sigue, busca otro mundo vive. 
Será mejor así, se queda conmigo y me calla. 



Y me faltaron versos, asumo sigo preso y 
Algo más que decir: no puedo seguir si me faltas... 
No puedo seguir si me faltas.



Última línea junta, verso acabado punto, 
No hay nada más que decir, se queda conmigo esta nada. 



Vete tranquila sigue, busca otro mundo vive. 
Será mejor así, se queda conmigo y me calla. 



Y ahí quedo conmigo, un corazón dormido. 
                                              Dejando de latir, intenta seguir y se apaga...



Toca levantarse.

Cuando te das cuenta de que un tropiezo no es el fin del mundo, cuando logras ver mas allá de ese resbalón, ese momento en el que la mano que te sujeta tira con todas sus fuerzas, es el instante en el que te das cuenta de que hay que levantarse y ya estás preparado.

Puede ser que te des cuenta justo cuando te hundes más de los que ya estabas y ves que no pasa nada, que como en la universidad, hay Enero, si no es esta otra será la tu oportunidad, otro será tu momento. Además, este será mejor, será más merecido que nunca, y lo disfrutarás como nadie. Y entonces podrás decirle a esa mano que te levantó "gracias" y demostrarle que mereció la pena el esfuerzo, que sirvió de mucho su apoyo.

Y es que un tropiezo no es el fin, es sólo una piedra del camino, una más que hace crecer y enseña a vivir.


Tu decides, levantarte y apartar la piedra o rendirte y cambiar de dirección. Yo ya he elegido, esa mano debe saber que su esfuerzo ha merecido la pena.


martes, 3 de diciembre de 2013

Que se pare el mundo, que yo me bajo

Vaya locura el día a día, vaya locura la vida. Y es que es en esos momentos en los que me siento en el sofá, con la mantita, cuando estoy realmente tranquila, cuando estoy realmente sola. Bueno, no del todo, estoy conmigo misma, con mis ideas y mi silencio, pensando en todo y a la vez en nada. Por estos momentos vale la pena el día a día.
Hoy me da igual el mundo, no importa porque el cielo es azul, no me preocupa lo que pase fuera. Me toca a mi, hoy pienso en mi vida, en que futuro quiero, en con quien quiero un futuro y me doy cuenta de una cosa, ¡no tengo ni idea!. Estoy cansada de darle vueltas, pero no quiero pensar que todo llegará o que el tiempo lo dirá, porque lo que el tiempo nos da es lo que nos hemos ganado y quiero luchar por algo que merezca la pena, me niego a esforzarme día a día por un futuro vacío de todo lo que valoro o incluso sin alguien a quien quiero a mi lado. No se ni en que ciudad debo seguir y no hablo de años ni de meses, me refiero a días y semanas, pues como siempre en mi vida todo ha dado un nuevo giro, como siempre en la vida toca echarle huevos y seguir, pero, ¿hacia donde?. Quizás por eso le doy tantas vueltas a todo, o puede que sea la típica comedura de cabeza de cualquier adolescente, aunque no me considero como cualquier otra, dejando la modestia a un lado, no he crecido como cualquier otra, y creo que por eso estoy tan... ¿loca?. Me he dado cuenta de que apenas tengo miedo, por suerte o por desgracia a todo le quito importancia, uno de mis mayores miedos siempre han sido los cambios y aquí estoy, de la noche a la mañana sola en una ciudad que hasta hace poco desconocía, lejos de aquellos que me han apoyado y de los que no han querido hacerlo, lejos de aquel al que le prometí mi futuro y también mi presente, sin saber como acabará mi historia con todos ellos. Bueno todos no, los que me están apoyando en un momento como este, lo harán siempre y tengo claro que por ellos haré todo lo que sea necesario.
¿Y ahora qué?, ¿me voy,? ¿me quedo?, ¿sigo adelante o me tomo un descanso?, ¿qué quiero hacer con mi vida?, ¿he hecho bien en dejar tantas cosas atrás?. Millones de preguntas me invaden la cabeza en cada instante, imposible no pensarlo al acostarme y más difícil no hacerlo al levantarme.
Lo fácil sería volver, seguir otro camino el año que viene y continuar con él como hasta ahora. Pero lo fácil no me lleva a nada nuevo, me lleva a un día bueno y tres malos, a ver como día a día me chafan, a sentir que me he rendido. Y eso sí que me aterra, que toda mi vida me persiga un pensamiento "No fuiste capaz, tiraste la toalla". Me encanta esa imagen que tienen de mi todos los que me acaban de conocer, en general soy graciosa, a veces cortante (es mi punto borde) e incluso inmadura, pero digamos que esa soy yo enfrentándome a mi misma,. Soy yo, es cierto, me gusta ser así, pero ese yo está a la vista de tanta gente, que no creo que tenga mérito conocer esa parte de mi, apenas tiene ningún valor, aunque bueno, ¿qué tiene valor?.


Cuando pierdes a quien nunca pensaste que perderías, cuando te quedas sin el apoyo de los que te dieron la vida, cuando estás tan aterrada que no puedes ni volver a casa, esto es sólo una pequeña parte de tus pensamientos, de todo lo que te preocupa...