Cuando te das cuenta de que un tropiezo no es el fin del mundo, cuando logras ver mas allá de ese resbalón, ese momento en el que la mano que te sujeta tira con todas sus fuerzas, es el instante en el que te das cuenta de que hay que levantarse y ya estás preparado.
Puede ser que te des cuenta justo cuando te hundes más de los que ya estabas y ves que no pasa nada, que como en la universidad, hay Enero, si no es esta otra será la tu oportunidad, otro será tu momento. Además, este será mejor, será más merecido que nunca, y lo disfrutarás como nadie. Y entonces podrás decirle a esa mano que te levantó "gracias" y demostrarle que mereció la pena el esfuerzo, que sirvió de mucho su apoyo.
Y es que un tropiezo no es el fin, es sólo una piedra del camino, una más que hace crecer y enseña a vivir.
Tu decides, levantarte y apartar la piedra o rendirte y cambiar de dirección. Yo ya he elegido, esa mano debe saber que su esfuerzo ha merecido la pena.

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